CARTAPACIO

¿Qué es este cartapacio?
En esta página de mi blog, reuniré las citas de libros que me hayan impresionado en el momento de leerlas o bien esas citas que hayan seguido viniéndome a la cabeza después de mucho tiempo de haberlas leído. Un cartapacio, en el Renacimiento, era el cuaderno de notas en que los estudiantes apuntaban los momentos de sus lecturas que más les hubieran interesado; el contenido del cartapacio llegaba a definir a esos alumnos, puesto que solían hacer referencia a las citas de autoridad que habían apuntado en él. En mi caso, añadiré algunas notas de cosecha propia a continuación de las citas siempre que lo vea pertinente. Ah, y las cursivas nunca son mías, pero sí los subrayados.

12-X-2017
«He aquí el primero de mis libros ―sin duda el único― que usted no habrá leído antes de ser impreso. Le está enteramente consagrado pero no le atañe.
»Cuando éramos jóvenes y al término de una discusión apasionada uno de los dos triunfaba con brillantez, le decía al otro: “¡Lo tengo en la cajita!” Usted está ahora en la cajita; no saldrá de ella y no me reuniré con usted; aunque me entierren a su lado, de sus cenizas a mis restos no habrá ningún pasadizo.»
Simone de Beauvoir, La ceremonia del adiós, España, Editorial Edhasa, 2001. Este es el prefacio a La ceremonia del adiós, que leí entre el ocho y el diecinueve de julio de 2016. No sé cómo me leí un libro de quinientas cuarenta y nueve páginas tan rápido; ahora, soy un lector mucho más lento; siento que he perdido capacidad de concentración. Este prefacio fue escrito por Simone de Beauvoir y tiene un destinatario concreto, aunque imposible: Sartre, ya muerto. Desde que lo leí, la crudeza de las palabras de Beauvoir me ha perseguido. Hay grandes sentencias que recordamos porque expresan ideas en las que creemos, pero esta no es una de ellas: lo memorable de Beauvoir no es lo que dice, sino la convicción atea, materialista, y la frialdad con que se dirige al gran amor de su vida.
«La felicidad solo es algo bueno bajo la restricción del hacerse digno de ella, y la condición de tal dignidad es una voluntad que sea buena sin más bajo cualquier respecto. Los talentos y los dones de la fortuna solo son buenos en tanto que se tenga voluntad para servirse bien de ellos; por consiguiente, la buena voluntad se presenta como la condición sin la cual nada sería bueno, esto es, como el bien absoluto sin paliativos.»
Immanuel Kant citado por Roberto R. Aramayo, Immanuel Kant. La utopía moral como emancipación del azar, España, Editorial Edaf, 2001.

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