domingo, 12 de mayo de 2019

(Diario) 12 de mayo de 2019



Me despierto a las dos y media de la tarde. Grabo una nota de voz para Dolça contándole cómo se lio parda anoche. Mis padres han ido a pasar el día fuera, así que estoy solo. Como.
Ayer fui a Arena por segunda vez en mi vida. La primera, si no recuerdo mal, fue cuando aún estaba en primero de carrera. No me gustó en absoluto entonces y no me ha gustado ahora. Se respira un aire cutre que no consigo superar. En la primera ocasión, me aburrió porque fui a una hora a la que casi no había nadie; acabé largándome a Apolo, donde hacían la Cupcake porque era jueves. En esta segunda ocasión, el local estaba abarrotado; no encontraba mi espacio para bailar y ni siquiera para meramente estar. Aun así, no nos acabamos largando hasta las cuatro y pico. Tomé el autobús de las cinco y cuarto de la mañana resignado, como alguien que le hubiera pedido a la noche cualquier cosa salvo la que había acabado pasando.
Un día más sin estudiar para el examen del jueves. Por la tarde, leo un poco y me muevo con desgana. Meriendo pronto. Ceno pronto. Mientras leo, paseo por la casa. Mis padres acaban llegando a eso de las siete. A las nueve, salgo a correr; hay un poco más de gente de lo habitual, seguramente porque es domingo. Me acuesto a eso de las once, con la respiración aún agitada y un tonto agotamiento.

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