viernes, 28 de diciembre de 2018

(Nota) Nota 53



Mi problema fue que siempre pedí algo más de lo que los hombres me podían ofrecer. Como un abrigo demasiado grande, mis sentimientos caían de los cuerpos a los que habían intentado arropar y se retorcían en el suelo; parecían hojas de papel encendidas, un recién nacido a punto de morir. Y me gustaría decir que el error es de los demás, que aspiran a vivir en castillos de nubes, pero, en el fondo, sé que no es así. Que hoy no se ama menos que antes. Que, en verdad, lo que he buscado en los amados no lo he encontrado porque era inexistente; era algo nunca ocurrido.
Es lamentable ver cómo finjo reír. Y me grabo para los stories. ¿Pero, si ya no los ves, de qué va a servir que aparente estar muy vivo? ¿Por qué decir que me he resucitado si es lo último en lo que piensas? Seguiré dejándome en ridículo en honor a tu desinterés. Me sentiré culpable cuando recuerde que algún día me llegaste a ver, porque no supe aprovecharlo; porque pensé, como siempre, que tu atención sería para siempre. Damos por hecho que el mar estará allí cuando bajemos al puerto. Ya no me sorprendería que lo que hoy son olas mañana fuese arena. Aprenderé a no crear necesidades; no me hará falta aparentar y viviré como si, en lugar de haberme engendrado, me hubieran esculpido.
Obra de Henri Michaux

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