miércoles, 21 de febrero de 2018

(Diario) 21 de febrero de 2018



Ayer por la tarde, chateé largamente con G. No estoy seguro del valor de sus consejos —¿no habría sido más razonable que los recibiera a los catorce o quince años?— pero sigo dispuesto a escucharlos.
Hoy, al mediodía, voy a una clase de Josep Maria Esquirol como oyente. Me siento al lado de Cate. «¡Es tan elegante!», oigo que alguien comenta detrás de mí. «Esos pantalones de pana los ha sacado de los años ochenta», me dice el desconocido que tengo al otro lado. Le escucho fascinado y compruebo que sus clases son una extensión de sus conferencias, de sus libros. La actividad de pensar, en su caso, es una.

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