domingo, 2 de septiembre de 2018

(Diario) 2 de septiembre de 2018



Nos levantamos a la una de la tarde. Vamos a la piscina del apartamento, comemos gnocchi de gorgonzola. Silvia se marcha; sus padres le vienen a buscar. Por la tarde, vamos a una cala de Platja d’Aro; nos bañamos, pasamos frío.
Por la noche, vamos a Zsa Zsa. Entro en la discoteca habiendo bebido, pero aún sobrio. No consigo ponerme a tono. Maria deja su cubata en la mesa y el vaso estalla en mil pedazos; parece un mineral precioso; los encargados recogen los trozos antes de que alguien se haga daño.
(A la mitad del viaje, me desmotivé y dejé de escribir en este diario. La razón principal podría ser que, ya que durante los días del viaje no había estado leyendo, no había contado con un aliciente suficientemente fuerte para escribir. Asimismo, me sentía imaginativamente vacío. Los días tres y cuatro de septiembre, en definitiva, no dejamos de hacer lo que ya habíamos hecho; también vinieron unos amigos, pero nada infinitamente remarcable ocurrió con ellos.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario