miércoles, 8 de agosto de 2018

(Textos sueltos) Notas de algunas libretas



23-II-2018
Acabo de leer Notes disperses, de Josep Pla. En cada una de sus frases se reconoce un estilo inconfundible. ¿Cómo lograr una voz semejante? ¿Cómo debía escribir Pla a los veinte años? Probablemente, lo mejor que se puede hacer con los escritos de juventud es tirarlos a la basura, aunque todavía es demasiado pronto para que yo lo haga con los míos.

Començo a llegir La penúltima bondat, el darrer assaig de Josep Maria Esquirol. Si La resistència íntima era una bona porta d’entrada al seu pensament, sembla —també pel que diu la premsa— que aquest llibre és una mica programàtic, ens informa del que està per venir.
«Afany per observar bé la base, el sòl, el fonament», diu Esquirol. El seu camí cap a allò essencial és especialment oportú. Necessitava un llibre així per reorientar-me. I no obstant això, potser l’element d’irracionalitat juga un paper massa marginal —per no dir nul— en el pensament d’Esquirol. Davant tant de sentit comú, no s’acaben reprimint algunes emocions? Quan acabi la lectura d’aquest assaig, n’hauré de començar un de Cioran per equilibrar la balança.
24-II-2018
Rectifico el que vaig escriure ahir sobre l’assaig d’Esquirol: la voluntat de mostrar els clarobscurs de l’home hi és present, no només s’hi troba claredat. De fet, ell mateix cita Cioran. El sorprenent d’Esquirol és que no descrigui la misèria pròpia de la condició humana amb el dramatisme a què ens tenen acostumats altres autors.

Ficción ficción.

(Papeles que tengo colgados en la pared de la habitación:)
«En vez de preguntar y responder dialécticamente, hay que pensar problemáticamente.» Foucault en Theatrum Philosophicum.
«Cuando se defiende el sentido y el valor, el enemigo es la verdad.» Miguel Morey en Sobre Nietzsche. El filósofo como artista, una conferencia.
«La palabra “norma” viene del latín norma, que se refiere a una escuadra, esas reglas que usan os carpinteros para verificar que las piezas de madera están cuadradas, o sea, en ángulo recto. Cuando las piezas están en ángulo recto, se dice que están normal. La palabra “normal” viene del latín normalis y significa “relativo a la regla que establece acción, modo o tamaño”.»
No quiero que los demás me presten su carácter o su lengua. Pretendo buscar por mi propio camino el carácter y la lengua que mejor se correspondan con mis pensamientos.
«Hacer las paces antes de la puesta de sol.» San Benito.
Los diez mandamientos: 1. Amarás a Dios sobre todas las cosas. 2. No tomarás el nombre de Dios en vano. 3. Santificarás las fiestas. 4. Honrarás a tu padre y a tu madre. 5. No matarás. 6. No cometerás actos impuros. 7. No robarás. 8. No dirás falso testimonio ni mentirás. 9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros. 10. No codiciarás los bienes ajenos.
Las ideas irracionales de Ellis.
«El único signo de superioridad que conozco es la bondad.» Beethoven.
Amo ut suis, ‘amo que seas’.
Me encanta imaginar que debajo de los paraguas no hay nadie y que son ellos mismos los que se mueven. (15-IX-2017).
Si los besos llegasen al estómago, quizá el primero no sería tan decepcionante.
«El astrónomo holandés Nicolás Copernico (1473-1543) reflexionó sobre nuestro modo de captar el movimiento y se dio cuenta de que lo percibimos de forma perspectivista, es decir, que nuestra noción del movimiento depende del lugar en que nos encontramos y, en particular, de si nosotros mismos estamos en movimiento. (…) [Jesús Galech dice que esto se llevaba diciendo desde Platón, en realidad.] La reflexión sobre la naturaleza del conocimiento —lo que los filósofos llaman epistemología, del término griego episteme— se encuentra, pues, en el origen del primer avance espectacular de la ciencia moderna.»
Mi mayor deseo: recibir un encargo.
Odio el blanco de las paredes de los hospitales. Admiro el blanco de las batas de los enfermeros.
«I will just respond to what will be given to me, with my best innocence.» Hong Sang-soo.
«La memòria i l’esperança són formes de reaccionar davant del pas, que és el temps.» Josep Maria Esquirol.
Hay un tipo de enamoramiento que consiste en decir: «Ojalá muriera y te vieras obligado a ir a mi funeral; así me prestarías un poco de atención.» Es el enamoramiento que me parece haber visto en los poemas de Ausiàs March. (8-X-2017).
«Una larguísima tradición ha ignorado que, muchas veces, lo verosímil no se mide en referencia a la realidad, sino en referencia a otros textos del mismo género.» David Viña en Teoría literaria y literatura comparada.
«ni moure’s pot la fulla | sense que Déu ho vulla.» A Canigó, de Jacint Verdaguer.
Arquetipo: arjé=elemento fundamental, principio. Estereotipo: stereós=sólido. Prototipo: protos=primero. Typos=impresión, molde. (13-XI-2017).
Puesto que queremos escribir mucho, será mejor que nos lo tomemos con humor.
A veces, cuando pensamos en imágenes que no podemos soportar, imágenes dolorosas, va bien recordar algunas palabras gratuitas —serenidad, bondad, bienestar—, al azar, y tenerlas presente como si fueran a sustituir esas imágenes que nos estaban haciendo daño. (5-I-2018).
Ser és ser percebut (‘esse est percipi’).
«La humanidad cesa de ser solo una especie natural y lo que distingue al hombre de los animales ya no consiste simplemente en que tiene palabra (logon echon), como en la definición aristotélica, o que tiene razón, como en la definición medieval (animal rationale): es su propia vida lo que ahora lo distingue, lo que en la definición tradicional se suponía que compartía con los animales.» (Hannah Arendt, Historia e inmortalidad).
«En la situación de radical alienación del mundo, ni la Historia ni la Naturaleza son del todo concebibles.» (Hannah Arendt, Historia e inmortalidad). Alienación del mundo, y no alienación de uno mismo.
Perpetuar cada momento a través de la escritura.
¿Un filósofo crea la forma de pensar de su tiempo o la describe? Es irresoluble. Tiendo a pensar que sencillamente la describe, aunque hay mucha gente empeñada en demostrar el poder de lo simbólico sobre nuestras vidas y su igualdad con lo material. ([Añadido posteriormente:] Quizá no hace ni lo uno ni lo otro, sino que se confronta a la forma de pensar de su tiempo.)
Platón hablaba del palo recto que parecía torcido.
«En torno a su mesa, siempre regada por buenos vinos que cada invitado podía escanciar individualmente, nunca encontraban asiento menos personas que las Gracias (3) ni más que las Musas (9), incluyendo al anfritión.» (Roberto R. Aramayo a propósito de Immanuel Kant).
Como cuando era un niño, cuando quedo con un amigo y lo veo de lejos, empiezo a sonreír o incluso reír de felicidad.
«pots tractar-te a tu mateix com un resultat, deixar-te ser: observar detingudament les teves reaccions (no és feina fàcil) per trobar els teus camins.» Xavier Rubert de Ventós.
«Hem de tenir la gosadia de, més que entendre les coses, deixar que repercuteixin en nosaltres perquè, al final, només som símptomes del que succeeix al nostre voltant.» Xavier Rubert de Ventós.
Prepotencia: decir que has llevado a cabo un gran proyecto con total independencia del reconocimiento de los demás. (5-XI-2017).
Metarelato, metacine. Meta=más allá. El nombre ya es pretencioso de por sí. (11-X-2017).
Organicitat (vida, mort naixement) de la vida dels pobles. (Herder).
«Les mots familiers sont les ressorts du style.» Voltaire citat per Josep Pla.
«No creo que en Dios porque no lo he visto.» «¿Cómo es posible que creas que la Tierra es redonda si lo que ves cuando sales a la calle es que es plana, pues?»
Accídia f. 1. Inèrcia i lentitud en els actes de la vida física i intel·lectual.
«La palabra “colegio” proviene del latín collegium (literalmente ‘asociación de colegas’). Colegio y colega están formadas del prefijo com- (con) y el verbo legere (elegir) y se refería a personas que escogían trabajar o estudiar juntas.» (6-I-2018).
Cuando un gobernante (o un padre) da condiciones iguales al pez grande y al pez pequeño, no está siendo justo: está, simplemente, muy ciego. (7-I-2018).
«Para la actitud de modernidad, el alto valor del presente es indisociable de la obstinación en imaginarlo de otra manera y en transformarlo, no destruyéndolo sino captándolo tal cual es. La modernidad baudelairiana es un ejercicio en el que la extrema atención a lo real es confrontada con la práctica de una libertad que simultáneamente respeta esa realidad y la viola.» (Michel Foucault en «¿Qué es la Ilustración?»).
Últimamente, el estilo que se lleva es la dejadez. Pero es una dejadez muy calculada. Fijémonos en la ropa: la gente paga mucho dinero por prendas que no solo no valen nada, sino que aparentan y exageran que son basura, como los pantalones rotos. (4-I-2017).
No solo he ido al cine para conocer. También he pretendido usarlo como calmante. Buscando historias que coincidieran con mi propia vida y personajes con los que pudiera identificarme, he intentado tranquilizarme, decirme que el camino que estoy siguiendo no está equivocado si los de la pantalla también lo siguen. Que hay algo universal que me ata al cine y al resto de la humanidad.
He acabado por ver cuánto me influyen mis lecturas, cómo mi estado de ánimo depende de los libros que leo.
Si los padres odian, los hijos odiarán. Si los padres de los compañeros de los hijos odian, los compañeros de los hijos también odiarán y, una vez más, los hijos también. Escapar del odio se presenta como un verdadero reto. (15-X-2017).
Mozárabes: cristianos bajo el dominio árabe. Mudéjares: musulmanes bajo el dominio cristiano. Lo curioso de la primera de estas dos palabras es que contenga no solo en su significado, sino que también en su significante, el nombre del dominador.
«De pronto, estaba aterrada de sentir cuánta hostilidad había en su pensamiento.» (Simone de Beauvoir, «La invitada»).
En tiempos de confrontaciones ideológicas destructivas, las palabras cambian de significado. La verdad ya no es algo neblinoso, sino que es lo que yo creo. La claridad no es la característica de los textos en que se puede reseguir el pensamiento de su autor, sino la cualidad de las opiniones que coinciden con la mía. (5-I-2018).
«Quan tractem del món social, els mots creen les coses, perquè estableixen el consens sobre l’existència i el sentit de les coses, el sentit comú, la doxa acceptada per tothom com a cosa evident.» (Josep Maria Domingo cita Raisons pratiques. Sur la théorie de l’action, de Pierre Bourdieu.)
De la misma manera que a un carnicero no le puedes pedir solo diez gramos de jamón serrano, a un editor no le puedes ofrecer un manuscrito de solo cien páginas, ¿no? Seamos serios: las novelas de verdad tienen curvas.
La pelea implica olvidar todo atisbo de reflexión y sacar a la luz todo el rencor que uno, como adulto, ha sabido contener.
«¿no era solamente público lo que le faltaba? ¿Acaso en la soledad todo artista exigente no se considera un pintamonas?» Simone de Beauvoir.
«L’amor és també reflexiu per la seva pròpia espècie, perquè és un moviment espontani de l’amant envers l’amat; doncs, pel mateix fet que algú estima, estima estimar. [amat se amare.]» Tomàs d’Aquino, Summa theologiae.
«No tengo necesidad de hacerme en el mundo un lugar privilegiado. Tengo la impresión de que ya estoy instalada en él.» Simone de Beauvoir.
«Segons Boeci, el fat és el desplegament temporal dels designis immutables de la providència; la fortuna és l’aparença arbitrària amb què l’home, incapaç de comprendre aquests designis, observa la successió casual dels fets.» [Sobre la Consolació de la Filosofia, de Boeci.]
«En toda investigación atinente a la interioridad es un principio metodológico comenzar la averiguación por la fase última de la experiencia estudiada, es decir, cuando esta se presenta al sujeto mismo en la plenitud de su desarrollo —ocurra lo que ocurriese después— o sea, como una totalización que, sin que se la pueda llamar consumada, ya no podrá ser continuada.» Jean-Paul Sartre.
«Lo que niegas te somete. Lo que aceptas te transforma.» Carl-Gustav Jung.
«Que ningú no digui “l’altre” a un altre.» Blai Bonet.
«los hombres históricos no han sido lo que se llama felices: de felicidad solo es susceptible la vida privada, que puede encontrarse en muy distintas circunstancias externas.» (Hegel, Filosofía de la Historia).
Dos citas de Sartre describiendo a Gustave Flaubert en El idiota de la familia: «dado que se le rehúsa la sinceridad de cualquier modo, y que él no se reconoce el derecho de sentir nada antes que los adultos le hayan dado su consentimiento, está condenado por la desconfianza caprichosa del padre a no saber nunca si siente o si imagina sentir. Y su primera reacción defensiva consistirá en adoptar una creencia nueva, a saber, que es lo mismo sentir e imaginar. El sentido profundo de esta revolución personalizante es que el niño ya no quiere saber si existe o si finge existir. Gustave, mediante esta opción, elige sin saberlo el anti-cartesianismo y, más oscuramente, la irracionalidad. Si solo llega a producir imágenes, ¿no es porque él mismo es una imagen?» «para él la verdad existe, cree en ella; lo que pasa es que pertenece a los otros; ha perdido la suya, si es que alguna vez la tuvo, mientras que los otros han conservado la de ellos. Cuando se compara con esos seres sólidos, determinados, impenetrables, se enloquece frente a ellos, por sentirse hecho de esa sustancia diáfana y proteiforme que todo lo puede imitar, pero que nunca es nada.»
Era como un paisaje: intocable. (20-VIII-2017).
«Todo lo que sea artificializar el proceso artístico se va a notar. Mi proceso para crear siempre es el mismo porque disfruto mucho con él. No me pongo una canción para empezar. ¿Hoy qué me pide el cuerpo? Esto.» Ricardo Cavolo. (11-IX-2017).
Cuando, desde una ventana, vemos a alguien que pasa por la calle, nos recuerda a una miniatura. Cuando, en la calle, miramos hacia una ventana y vemos a alguien detrás de ella, nos hace pensar en un maniquí. El ser humano, en la distancia, se compara fácilmente a un objeto. Tanto en la distancia físico como psíquica. (20-X-2017).
La obra literaria funciona con cierta independencia de la intención de su autor. Si en esta hay una calidad que su autor no había buscado deliberadamente, ¿vamos a ignorarla? (3-XI-2017).
Nunca me ha interesado el sexo. Lo que a mí me interesa es la atracción física. Si lo importante fuese el sexo, daría igual con quién lo hiciéramos y, sin embargo, hay personas que nos despiertan tanta repulsión que no podríamos ni imaginar en una cama. (11-I-2018).
Dirigí la mirada al suelo y vi un hierbajo que salía de debajo del asfalto. (18-I-2018).
«Una de las causas del hambre es la producción en masa de carne, porque los cereales que se cultivan en los países pobres se exportan para alimentar el ganado de los países ricos.» Corine Pelluchon en La Vanguardia.
A André Derain le interesaron las personas. Sus pinturas tienen los fondos oscuros, resaltando las figuras que hay delante de estos. (31-I-2018).
Tomé su pene con la mano. Latía como mi corazón. (1-II-2018).
Quien solo sabe apreciar la belleza de la ciudad ha quedado demasiado cegado por la luz eléctrica como para ir al bosque y conseguir ver. (6-II-2018).
El afán de volverlo todo objetivo —o de apariencia objetiva— me parece que indica algo más terrible: que se desconfía de los sujetos, de los hombres. (6-II-2018).
Josep Maria Esquirol es como un pintor neoclásico que controla perfectamente los trazos que da y los colores que usa: creo que nunca ha dicho o escrito nada que se exceda. (18-II-2018).
«Verde, que te quiero verde» puede leerse como un parónimo de «Verdad, que te quiero verdad», y así todo el poema de Lorca, viéndolo como alegato a favor de la verdad factual, de lo que indudablemente existe. «La rosa es sin porqué, florece porque florece. No se presta atención a sí misma. No pregunta si alguien la ve», escribió Silesius.
Los diminutivos en la literatura de Carner, Pla y Rodoreda son una cosa que ningún lector se debería perder.
Es posible que Marina Garcés y Josep Maria Esquirol sean los dos filósofos catalanes que más inteligentemente han detectado lo esencial de nuestra época —que, tal vez, ya no puede ser posmoderna. Mientras que Garcés habla de la condición póstuma, Esquirol habla de lo penúltimo. La cuestión es que seguimos vivos. Los dos autores se han dado cuenta de la necesidad de recuperar algunos valores ilustrados.
No nos hace falta buscar la verdad (la verdad es la verdad factual, y esa ya nos viene dada), sino buscar sentido y valor. (26-II-2018).
Creo en la casualidad, pero todavía creo más en los símbolos. (27-II-2018).
Nací un cinco de mayo de 1998. Un mes y un día después, se estrenó Sexo en Nueva York. (27-II-2018).
En dos ocasiones muy dispares de mi vida (en la peluquería a la que iba a los trece años y en la universidad, hace una o dos semanas), personas que no sabían mi nombre se me han dirigido llamándome Sergi. No he encontrado ninguna explicación a este hecho que me satisfaga. (27-II-2018).
«Volver sobre un mismo tema no es un signo de escasez de ideas: es por el contrario un gesto resistente, de no pasar página, de no crear indiferencia. Como hacen tantos artistas para darnos signos de su substancia, para decirnos que las cosas no pasan, ni tampoco se olvidan.» (Jordi Balló, «La insistencia», La Vanguardia).
«La prosa: aquesta paraula no significa només un llenguatge no versificat; significa també el caràcter concret, quotidià, corporal de la vida.» Milan Kundera a El teló.
«Vam continuar sent amics, però mai no ens vam arribar a estimar.» Milan Kundera. (1-III-2018).

Vila-Matas, a propósito de Robert Walser, escribe: «Su estrategia … consistía en no imitar el desorden y dedicarse sigilosamente a ser visto solo lo imprescindible y a tratar de desaparecer llamando la atención lo menos posible.» Desaparecer siendo discreto. ¿Cómo ser discreto? Intentando no deslumbrar. ¿Cómo no deslumbrar? En parte, manteniéndose dentro de la tradición. (4-III-2018).

Els nous assajos de la Marina Garcés i d’en Josep Maria Esquirol semblen pronosticar que hi ha vida més enllà de la postmodernitat, semblen anunciar un retorn a certs valors il·lustrats —matisats. Si la postmodernitat ha sigut una època anticlàssica, és possible que el que vingui després en sigui una de clàssica. En qualsevol cas, és rellevant que Garcés parli de la condició pòstuma i Esquirol del penúltim pensament; sigui en posició penúltima o pòstuma, el que es constata és que la fi del món no ha arribat, que la Història no ha arribat a una meta impossible, que la vida continua.

(Algunes cites de Nova il·lustració radical, de Garcés:)
«Ja no ens trobem en la condició postmoderna, que havia deixat el futur enrere alegrement, sinó en una altra experiència del final, la condició pòstuma.»
«La confusió entre l’impuls emancipador que guia el desig d’una vida feliç i digna a la Terra i el projecte de domini sobre tots els pobles i recursos naturals de la Terra és perillosa perquè ignora el combat inherent a la mateixa modernitat i ens deixa sense referents i sense eines emancipadores per combatre els dogmatismes de la nostra fosca condició pòstuma, els seus gurus i els seus salvadors.»
«En continuïtat amb la naturalesa i no més enllà, l’ànima humana no pot aspirar a una visió privilegiada, ni a una intel·ligibilitat superior, ni a una veritat eterna. Saber és feina, elaboració, assaig-error, una construcció contínua i inacabada del sentit i el valor de l’experiència humana. A les arrels de la Il·lustració, abans que fos capturada per l’idealisme i el positivisme, hi ha un retrobament amb la condició corporal i carnal de l’ésser humà. (...) Assumir la condició natural i corporal de l’ésser humà implica acceptar la parcialitat i la precarietat de les nostres veritats, però també la perfectibilitat del que som i fem de nosaltres mateixos. Saber ja no és accedir a les veritats eternes de Déu sinó millorar la nostra pròpia comprensió i la relació amb el món que ens envolta.»
«[Judith Butler i Rosi Braidotti] estan rescatant la possibilitat de reivindicar, malgrat tot, un cert llegat de l’humanisme. (...) assenyalen la necessitat que la crítica a l’humanisme històric i als seus models universals no ens esborri la capacitat de vincular-nos amb el fons comú de l’experiència humana.»
(I de La penúltima bondat, d’Esquirol:)
«La passió del pensament i de l’amor és una frase amb inici però sense final, com un sol vers inacabable. Una frase on tota paraula viva és penúltima. Això sí: frase amb lletres minúscules. Som ben poca cosa: “Pobres de nosaltres!”. I, nogensmenys, capaços de vida! Heus aquí la dignitat.»

No siento que pertenezca a ningún lugar, ni a Cataluña ni al mundo. Siento que pertenezco a un tiempo, a este tiempo. Cuando alguien habla del presente, me emociono. Nuestro arte, nuestras ideas, nuestros conflictos… El momento en el que me ha tocado vivir es lo que me despierta un sentimiento más vivo de pertenencia.

Antes que un ciudadano del mundo, prefiero ser un ciudadano del espacio y el tiempo en que me encuentro ahora. ¿A qué pertenezco? Sin duda, mi sentimiento está más arraigado a lo concreto, a lo que me rodea en este instante, que a lo general.

Necesito creadores con los que medirme. Si no, no voy a hacer nada de provecho. Flaubert podría ser uno de ellos. (10-III-2018).

Esta tarde, veo una adaptación del Sol solet de Guimerà en el TNC. El hombre de buen corazón interpretado por Javier Beltrán. Un hombre de buen corazón corrupto. Hipòlit, el lobo feroz. Minia, la valentía de vivir; me cuesta identificarme. Iluminación exuberante. Vestuario austero, actual, nada risible y muy aceptable.
Después, voy al James Joyce y pido un Cosmopolitan. Cosmopolitan: zumo de arándanos, vodka, etcétera. Aroma cítrico. Sabor a licor insufrible a las siete de la tarde. (11-III-2018).
12-V-2018
Paseando por Sants, muy cerca de la estación, he encontrado una zona con estanques de agua y una hermosísima, solitaria estatua de Zeus. Como que el cielo estaba gris, con tan solo verla me he unido a su piedra, a su frío, a su mutismo. A mi alrededor, no había más que una pareja de adolescentes liándose y Alba, que me acompañaba.
11-VI-2018
Escribir en minúscula.
Supermercado
Mañana de sábado. Las familias hacen la compra de la semana. Las colas se acumulan a la salida. El supermercado parece una pequeña ciudad de ritmo ajetreado. Y las estanterías, curiosamente, nunca se vacían. Siempre vuelven a llenarse, como si una mano invisible las controlase.
Dios
Dios es lo que hay antes del nacimiento y después de la muerte. En esos dos momentos, lo llena todo. Mientras vivimos, se ausenta. Así, ¿qué podemos decir sobre él? Da igual que escribamos su nombre en mayúscula o minúscula, que lo llamemos Dios —personificándolo cristianamente— o de otra forma, puesto que todas las designaciones que le hemos otorgado no consiguen capturar lo que realmente es.
Dos vidas
Empiezo a sospechar que todos los hombres, en realidad, somos anfi-bios. No solo tenemos la vida del día a día, de las percepciones, de la materialidad. También hay el deseo, la fe, el misterio, que parecen escurrirse de nuestras manos; van a parar a un plano que nosotros no podemos ver, si bien lo podemos intuir y podemos jugar con él como si hubiese una especie de seducción de por medio.
Una nota sobre la libertad en la cultura y la censura
Algunos pensadores del siglo XX, como Isaiah Berlin, han insistido en que es importante valorar la libertad que consiste en no interferir en las decisiones de los demás por encima de la libertad que consiste en actuar, en imponerse. No cabe duda de que la libertad es una idea fuerte: nos llenamos la boca con ella. Por ello, deberíamos reflexionar sobre la libertad con precaución y lentitud. En tiempos de miseria política, es más necesario que nunca que la población mantenga el sentido común y recuerde los valores por los que vale la pena vivir. Los valores son la casa de la libertad; aunque la palabra libertad suene muy solemne, necesita una base de ideas humildes sobre la que descansar. Con ideas humildes me refiero a la fraternidad, cuya potencialidad ya supieron ver los ilustrados franceses, o pluralidad, que es lo que conviene cuando quienes toman las riendas de nuestros estados se empeñan en reducir y volverlo todo homogéneo.
La cultura se relaciona con la libertad de dos maneras: reflexiona sobre ella, le da forma, y, por otro lado, queda afectada por ella. La cultura queda afectada por la libertad en la medida en que, sin libertad, no hay expresión cultural, ni artística. Primero, viene la necesidad: las necesidades fisiológicas, por ejemplo. Después, cuando la necesidad está cubierta, aparece la libertad: el hacer lo que uno quiera y el dejar que los demás hagan lo que quieran. Es aquí donde se conciben las manifestaciones humanas, donde empezamos a pensar sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea.
Nos conviene recordar que, desde el momento en que estamos dispuestos a vivir con los demás, debemos poner límites a la libertad. Ahora bien: hay una gran diferencia entre esos límites imprescindibles y el ejercicio arbitrario del poder que supone la censura. El mundo, en general, es frágil; las cosas bonitas se pierden; algunas representaciones artísticas, por su atrevimiento, todavía son más frágiles y requieren una mayor atención, una mayor protección. Por ello, siempre debemos estar alerta. La censura es uno de los modos en que nuestra realidad podría degenerar y es nuestra obligación, por el contrario, contribuir a que las cosas duren, a que conserven su orden y claridad.

La desaparición de los deseos no tiene que ver con la vejez, sino con la muerte. Cuando se apagan los deseos, es la muerte quien lentamente se acerca, independientemente de la edad que se tenga.
Estilo literario
El estilo debe ser como el habla corriente de la gente, o sea, coloquial. En lo coloquial hay la belleza y la sabiduría de la gente común, normal. Pero, a la vez, debe tener mucho trabajo detrás. ¿Por qué? Porque el habla de la gente está muy influenciada por los lugares comunes, los tópicos, los prejuicios, etcétera, que el poder ha querido que la gente creyera, y el arte no es el territorio del poder, sino el de la libertad más radical.
Se ha dicho, sobre todo en lingüística, que la lengua escrita está por debajo de la lengua oral, porque, mientras que hay lenguas que se hablan y no se escriben, no hay lenguas que cuenten con el sistema de la escritura y no se hablen. Después, ha llegado Jacques Derrida y ha pretendido subvertir este orden. Pero, ¿cuál es el fondo que veo a todo este asunto? Me fijo en que las personas, en su día a día, suelen hacer un uso de la escritura que difiere bastante de cómo hablan: inconscientemente, elevan su registro —en lo léxico, lo sintáctico…— cuando escriben. Aunque los lingüistas hayan dicho que la escritura se subordina a la lengua hablada y Derrida haya querido suponer lo contrario, lo que encuentro es que, en verdad, hay una lengua escrita que, en la mente de los hablantes, está por encima de la lengua hablada. ¿Y si la literatura fuese el territorio más propicio para deshacer esta jerarquía? ¿Y si la literatura fuese el territorio de la lengua horizontal, llana, fraternal? La literatura es, primeramente, comunicación; perdura en el tiempo porque suele ser escrita y porque los humanos insistimos en preservar lo bello, lo que nos hace un bien. ¿Y si la literatura nos interpelara diciéndonos: «Tú, que hasta ahora has vivido subordinándote a las jerarquías que establecieron otros, debes escribir como la gente habla, puesto que ni la gente misma, en su día a día, en su sencillez, consigue hacerlo?»
17-VI-2018
El chico, sin ropa de cintura para arriba, se acerca a su ventana, pero no descorre la cortina, sino que mira a través de ella. Qué alegre parece la gente de la calle. Es como si la cortina fuese la telaraña en que ha quedado atrapado.
20-VI-2018
Se desnudó antes de meterse en la cama. Le subió a la nariz el atrayente olor de su propio cuerpo, de su piel y de su pelo.
9-V-2018
Las primeras gotas caían sobre las losas y las pintaban de un color oscuro. Se repartían tan inteligentemente como un acuarelista reparte sus pinceladas.

Estar con I era como andar en una piscina: nada malo podía ocurrir. Yo buscaba a alguien que fuese como el mar, imprevisible e intempestivo.

Las horas del verano son demasiado largas. El tiempo pesa. El tiempo muestra su verdadera cara: la homogeneidad. Sudo, me muevo poco, no pienso. Querría tener una idea sobre la que escribir, pero no se me ocurre nada. Mi cabeza es un campo yermo, completamente estéril. ¿De dónde sacaré las fuerzas para crear literatura? Todo lo que me inspira tiene poco recorrido, es frágil e insustancial. Ojalá fuese una cuestión de la edad.
7-VII-2018
Que ahora haya gente que diga que el arte está en todas partes es la prueba más clara de que, en realidad, el arte se extingue y cada vez se lo puede encontrar en menos sitios.

La creación artística tiene que ver con la tensión entre la razón y las pasiones. La contemplación estética, en cambio, guarda una mayor relación con la síntesis entre razón y pasión, es decir, la tranquilidad.
9-VII-2018
¡Era un gato tan pequeño! Me lo puse en la palma de una mano y lo cubrí con la otra para que no se escapara. Fui a dejarlo sobre una mesa y, sin embargo, cuando lo hice, ya no estaba vivo; su cuerpo se había convertido en un trozo de carne horneada, casi quemada ya. «¡No quería matarlo, mamá, no quería!», grité, y mamá dijo que no estaba muerto. Cortó un trozo de carne y surgió la cara del gato de debajo de este. Humeaba un poco, como un plato listo.
Tiempo
Me sorprendo pensando mal de ti. ¿Después de todo lo vivido, de todo el afecto, cómo puede ser que solo esto salga de mi interior? Los días no solo han enfriado lo que había entre nosotros, sino que han enfriado las cosas, el paisaje. Nunca habría imaginado esta —tácita— hostilidad. ¿Cómo habría sido el futuro si hubiéramos permanecido unidos? ¿Nos habríamos hecho demasiado daño o nos habríamos ayudado a desplegarnos? Nuestras conversaciones eran demasiado apasionadas como para durar. Si me envías un mensaje, tardo en contestar y, si te lo envío yo, quizá incluso te olvidas de darme una respuesta. Ojalá volvamos a cruzarnos por el mundo, con una sonrisa forzada, cortés, de esas que esconden la vehemencia de lo sentido y recordado.

Julio Iglesias dice en una entrevista que tiene mucho dinero, ¿pero a quién interesan ese tipo de afirmaciones? Al entrevistador por supuesto, pero podríamos aventurar que, si el entrevistador le pregunta por su fortuna, es porque tiene la certeza de que a los televidentes también les interesa ese tema. ¿De qué nos sirve preguntarnos por el dinero de los demás’ En verdad, estamos muy solos y toda comparación es fútil. Pero así nos distraemos. No tenemos otra forma de hacerlo. ¿No tenemos otra forma de hacerlo?

Un artista es un pescador de agua. No hay nada más parecido a la experiencia del día a día que el fluir de un río: lo que vemos a nuestro alrededor cotidianamente nos suele resultar indiferente; nuestro entorno es como una masa indistinta, como el agua. La creación artística pretende pescar un poco de esa agua; pretende salvar de la indistinción algo valioso que pertenece a nuestra experiencia más inmediata. El artista pesca agua; mete sus manos en el río y salva una pequeña porción de realidad, que, entre sus brazos, deviene bella.
4-VIII-2018
En el teatro, los actores siempre se mueven con decisión. Incluso cuando fingen dudar, conocen a la perfección cuál será la resolución de sus conflictos, y eso les impide mostrarse enteramente inseguros aunque el guion les marque que tienen que ser así. Convertirse en un personaje público tiene mucho que ver con volverse actor; las cámaras no aceptan gratamente las dudas; se exige tácitamente a quienes aparecen en los medios que sean tajantes y algo esperpénticos al dar su opinión sobre cualquier asunto. Del mismo modo que hay algunos físicos que son más normativos que otros y que, por ello, aparecen con más frecuencia en televisión, también hay rasgos psicológicos que se puntúan especialmente alto.
Paisaje de mar
Viajar en un tren que resigue la costa mediterránea solo puede significar algo: que te quedarás embobado mirando el paisaje a través de la ventana. Las olas dibujan formas iridiscentes, rabiosas, punzantes como espinas.

¡Cuánto pesamos! Cincuenta, sesenta, setenta kilos, lo que sea. Caminamos como encorvados por las cadenas. Cambiaríamos la vida, pero, para ello, antes nos tendríamos que cambiar a nosotros mismos. Y, cuando intentamos hacer algo contrario a lo que ya hemos hecho mil veces, los demás nos miran con extrañeza. Se ha acabado el recreo; debemos volver a nuestra celda.

Perfecto: crees haber dispuesto todos los detalles de tu vida con una destreza admirable. Pero, entonces, un hormigueo empieza a recorrerte las piernas. Luego, los brazos y el torso. Es como una marea que sube. El hormigueo te pregunta: «¿para qué?», y tú empiezas a despedirte de todos aquellos detalles tan bien puestos, tan vacíos.

Cuando los demás te recuerdan todo lo que han hecho por ti, no parecen nada buenos. La tentación del individualismo está ahí delante, esperando su momento. Irse al desierto, a la montaña, a cualquier lugar donde solo encuentres tu sombra.


Geneviève à la pomme, de André Derain.

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