jueves, 9 de agosto de 2018

(Diario) 9 de agosto de 2018



Si es verdad que estoy cayendo, ayer tuve evidencias de que es así. Hoy me despierto menos triste. La luz que entra por la ventana de mi habitación, a las nueve, es suave y elegante. Voy a hacer algunos recados por Mataró. Si las palomas se pudieran plantear dejar de volar, más de una caería fulminada al suelo.
Por la noche, salgo de fiesta a Apolo con Aleix. Discutimos —por poco me echo a llorar en medio de la pista—, nos reconciliamos, bailamos. Duermo en su casa.

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