jueves, 26 de julio de 2018

(Diario) 26 de julio de 2018



Ayer, un año más, fui a la Nit Boja, la primera noche de las fiestas de Mataró. Afortunadamente, esta vez no acabé inconsciente. Ahora bien: al levantarme esta mañana, he sentido una gran vergüenza al recordar algunas cosas que hice. Habría sido mejor que, mientras dormía, todos esos recuerdos fuesen sustituidos por sueños en mi pensamiento. Pero no: lo que se me presenta con más claridad es lo que pasó, lo que grité, todo. Podría haber hecho cosas peores, ¿pero qué pesa más, la culpa por un error que afecta a terceros o el sentido del ridículo? Parece una perogrullada, pero su respuesta no debe ser tan evidente como muchos creerían.
Nueve y media de la noche. Estos días, unos paletas han estado reformando el baño de casa. Acabamos de encontrar la maceta en la que Mixa estaba enterrada vacía. Toda la tierra que la llenaba ha desaparecido. ¿Qué ha pasado? No nos lo explicamos. Preguntaremos qué ha sucedido a los paletas el próximo día que vengan. Seguramente confundieron la maceta que debían tirar a la basura con esa. Ahora, en el fondo de la maceta vacía, quedan a la vista algunos huesitos de Mixa, amarillentos: ¿quién les habría dicho que volverían a ver la luz?

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