sábado, 16 de junio de 2018

(Diario) 16 de junio de 2018



Exámenes terminados. ¿Qué me queda por delante, ahora? El vacío. Antes, había la escritura. ¿Aún hay la escritura? Llevo tantas semanas sin crear, sin tener ideas, sin nada… Ni siquiera pienso. Una crítica negativa consiguió desarmarme por completo. Ha vuelto a mí esa sensación de ser un impostor; es una sensación paralizante. No consigo hacer nada.
Ni tan solo leo. Debería empezar por allí. También debería plantearme radicalizar lo que los demás consideran que son mis errores, mis vicios. Quizá el camino correcto sea ese. Sin embargo, ¡soy tan inseguro! Debería volverme un poco un monstruo y no pensar en los demás; debería volverme un poco más bobo y perseverar absurdamente en el que confío que es mi gran proyecto, la escritura de una obra literaria.
Todo es confuso. Es casi la una. Debería acostarme. Tengo la ventana de la habitación abierta y oigo algunas voces. Incluso oigo música. La gente se lo pasa bien. Noche de viernes. Querría salir de fiesta, ¿pero qué consigo con ello? Querría salir de fiesta, ¿pero la próxima vez que salga no será cuando la líe demasiado? A veces, cuando bebo, pierdo el control hasta un punto enfermizo. Echo de menos las discotecas a las que iba el curso pasado y el curso pasado en general: ¿en verdad mi vida era mejor, entonces? Quizá la veía mejor y, por tanto, lo era. No sé qué se ha roto en mí, qué caída se ha producido.

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