miércoles, 16 de mayo de 2018

(Diario) 16 de mayo de 2018



Hoy tenía que empezar a dar clases particulares a un niño de sexto de primaria, pero, cuando faltaba solo una hora y media para que me tuviese que reunir con él, le he dicho a su madre que me ha salido un imprevisto. No era cierto. No sé si tenía pereza o miedo. Veinte años y aún no he trabajado. Sin embargo, no tengo la necesidad material de hacerlo. Aun así, quizá debería hacerlo para espabilarme. ¿O espabilarme es lo que los demás esperan de mí sin tener ni jodida idea de lo que me conviene? Por ahora, he perdido un alumno potencial.
Durante estos últimos días, no he escrito casi nada; esto todavía me crea un mayor malestar. ¿Para qué escribir si cuando escribo como quiero no hago lo que los demás querrían leer? El lector es fundamental. La recepción de una obra también la conforma. Sin embargo, si decido dar un papel imprescindible al lector, puede que nunca acabe haciendo nada autónomo. ¿Debería hacer algo autónomo? Dudo de todo y malgasto papel.

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