martes, 3 de abril de 2018

(Diario) 3 de abril de 2018



El jueves pasado, en Clap, conocí a un chico maravilloso. Pau estudia Filosofía en la UB (de hecho, se ve que el semestre pasado compartimos clase, aunque yo no lo recordaba) y también estudia en la ESMUC. «Me recuerda a Pol», pensé. De hecho, se lo dije: «Estuve enamorado de un chico a quien le gustaba la música y la filosofía que se llamaba Pol.» Como que estaba borracho, se lo repetí dos veces. Pau y Pol, como nombres, significan lo mismo: pequeño. Este chico, Pau, también tenía un año menos que yo. Nos liamos y, luego, tuvo que irse porque la amiga con la que había salido se estaba mareando. Los siguientes días, chateamos. Creo que me encariñé demasiado rápido, como siempre me ocurre cuando alguien me fascina. Hoy, no me ha enviado ningún mensaje. Quizá debería mandarle yo un saludo. Quizá no debería hacer nada. Por el momento, no me atrevo a enviárselo, aunque es lo que más deseo.

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