sábado, 3 de febrero de 2018

(Diario) 3 de febrero de 2018. Teatro, Ultrapop



Hacía tanto que no iba al teatro que ya había olvidado cómo era estar sentado en la platea, esperando a que empieza la obra. Vengo solo. Las conversaciones se suceden a mi alrededor. La gente habla con mucho entusiasmo, como si solo hubieran venido para charlar al principio, intermedio y final de la obra. También hay espectadores que, calladitos, miran a su alrededor en busca de unos ojos familiares; soy uno de estos, aunque rápidamente me canso y me entretengo escribiendo estas palabras. Un diario también es un pasatiempo, como coser.
Por la noche, voy a buscar a Paula a su casa. La encuentro algo desanimada. Bajamos a la estación de trenes; el último en dirección a Barcelona pasaba a las diez y media y lo hemos perdido. Subimos a un autobús. Llegamos a Plaça Tetuan. Salimos de fiesta por Ultrapop. No hay forma de que Paula cambie de estado, así que a eso de las cinco de la mañana le recomiendo que salgamos de la discoteca. Volvemos con el tren de las seis y a las siete ya nos encontramos en Mataró. Subo solo hasta casa. Al menos me he cansado lo suficiente como para que, ahora, duerma profundamente hasta el mediodía.

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