lunes, 29 de enero de 2018

(Reseña de teatro) Confrontar sin simplificar. Voltaire / Rousseau. La disputa



Quizá no debería estar escribiendo esta reseña sobre la obra de teatro Voltaire / Rousseau. La disputa, que Josep Maria Flotats y Pere Ponce están protagonizando en el Teatro María Guerrero hasta marzo. ¿Por qué? Voy a explicarme: fui a ver esta obra el pasado viernes por la tarde, después de haber dormido menos de cuatro horas y de haber cogido un tren a las seis de la mañana. Mientras veía la obra, notaba cómo los párpados me caían, pero sufría porque así fuera porque la obra no merecía mi sueño. Merecía mucho más. En ocasiones, nos topamos con obras que suponen una pérdida de tiempo: no están a la altura del espectador. Aquí, el espectador no estuvo a la altura de la obra.
Si, pese a este inconveniente, me he animado a escribir una reseña es porque, realmente, la obra lo vale. En Voltaire / Rousseau, solo encontramos dos personajes: Voltaire y Rousseau. Puede que sea obvio, pero nunca está de más decirlo. Rousseau llega a casa de Voltaire escandalizado porque alguien ha escrito un panfleto en su contra. Empieza a hablar con Voltaire y rápidamente surge la confrontación de ideas. Cuando hablamos de Voltaire, quizá tengamos en mente a un filósofo cortesano, sagaz, crítico, irónico. Rousseau, en cambio, ha pasado a la Historia por ideas como la del buen salvaje o por Las Confesiones.
Voltaire / Rousseau es una obra escrita por Jean-François Prévand. En el programa de mano que escribió para las representaciones dirigidas por Flotats en el María Guerrero, Prévand confiesa que Voltaire es un autor que le fascinó desde muy temprana edad y que, por ese motivo, es probable que se note cómo toma partido por él. Quizá es esa sinceridad, esa humildad, lo que permite que Voltaire / Rousseau sea una obra compleja que deja sin palabras al público: ¿quién es el bueno? ¿Voltaire? ¿Rousseau? No queda claro. No debe quedar claro. Las personas con tendencia a hacer divisiones maniqueas tendrán que contenerse sus ganas. En mi caso, me siento identificado con la falta de habilidades verbales de Rousseau, con el hecho de que se sienta incomprendido e ignorado por la gente de sus propios tiempos, pero, al mismo tiempo, el pensamiento de Voltaire es expresado con tal respeto y pertinencia que es imposible que no esté de acuerdo con algunas de sus partes.
En definitiva, Voltaire / Rousseau es la historia de dos pensadores condenados a no entenderse. ¿Eso no os suena familiar? ¿No os suena a algo universal? ¿Con cuánta gente llegamos a estar de acuerdo, a lo largo de la vida? ¿Cuántas veces sentimos que un muro nos separa de la forma de pensar de ciertas personas? Es relevante que quien tome la palabra en último lugar en Voltaire / Rousseau sea Rousseau: puede que Prévand tuviese una afinidad personal por Voltaire, pero comprendió que ningún filósofo puede ser rechazado en su totalidad y que cada hombre, por el hecho de haber pensado, es merecedor de nuestra atención —sea en mayor o menor medida.

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