sábado, 20 de enero de 2018

(Diario de adolescencia) 20 de enero de 2018



Anoche, vi Nymphomaniac, dirigida por Lars von Trier, por tercera vez. La diferencia respecto de las veces anteriores es que, en esta ocasión, vi el director’s cut. Vuelvo a confirmar que la obra de Trier es espléndida. Como muchas de las grandes películas que aspiran a tocar temas universales, trata del deseo y el deber. Todos nos podemos reconocer en su protagonista, Joe, cuando, estando dispuesta a cambiar el rumbo de su vida, choca con un contratiempo que previsiblemente la volverá a sumir en la miseria. La vida es el cuento de nunca acabar.
Esta tarde, llevo un regalo de aniversario a mi abuela materna. Setenta y nueve años, lo que significa que mi otra abuela cumplirá ochenta y tres el invierno viniente. Encuentro a mi abuela de buen humor, animada; dice que dentro de un rato irá a merendar con su hermana y su sobrina. Es una mujer admirable: lee libros gordos y siempre trata de darme conversación y sobre actualidad, sobre las cosas que echan en el telenoticias.

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