martes, 30 de enero de 2018

(Diario) 30 de enero de 2018



Durante las últimas dos semanas, alguien ha entrado en la finca familiar que tenemos en la bosque repetidas veces y ha roto puertas, cristales y macetas y ha tumbado bancos y mesas. Puro vandalismo, diríamos. ¿Pero de qué hablamos cuando hablamos de vandalismo? ¿Qué llevaría a alguien al vandalismo, a tal acto gratuito? En fin. Hoy, hemos recibido una llamada: el director de un centro de rehabilitación para drogadictos que hay cerca de nuestra finca ha descubierto que uno de sus clientes, un chaval de dieciséis años ruso, es quien ha estado entrando. El director se hará cargo de todos los gastos ocasionados por los destrozos.

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