(Diario de adolescencia) 8 de mayo de 2017



¿En qué medida un diario puede ser un proyecto ambicioso? A diferencia de los grandes libros, un diario es escrito con la conformidad del día a día, cierto mecanicismo. No hay debate interno, no hay dudas que pongan en riesgo la inspiración del conjunto. Solo hay el tecleo constante, cotidiano de ideas que solo encuentran como nexo la vida de quien las escribe. ¿Y por qué adoro tanto el Diario de André Gide, entonces? No lo sé.
En el autobús, esta mañana, había dos chicas que llevaban gafas de montura dorada, la raya sobre los párpados, ropa de colores rosa y blanco e iPhone. Ya las había visto en alguna otra ocasión. ¿Cómo podían ser tan idénticas? ¿Quién de las dos habría empezado con esta caracterización? Quizá deducir que sus referentes estéticos son influencers es precipitado. Quizá no debería ni deducir que van a una universidad privada, pero la imagen que desprenden me lo da a entender… ¿o no? Quiero decir: me lo da a entender tanto su imagen como unos prejuicios que han ido grabándose en mi cabeza sin que los viese llegar, disfrazados de experiencia del mundo.
En la biblioteca, una mujer ruidosa se sienta delante de mí. Cada vez que espira, me llega una bocanada de aire a la nariz. Huele a cuerpo. Estoy tan acostumbrado a las colonias que se me hace desagradable. Rezo para que se vaya pronto, aunque, a la vez, me digo que debería aprender a convivir con los hedores. Apestar, a veces, es lo mismo que ser una persona edificante. Pero subrayo que no es algo que se cumpla a rajatabla. La cantidad de gente que se descuida de todos los aspectos de su vida es minoritaria; en realidad, una persona que descuide su aspecto físico insinúa que toda su sensibilidad recae sobre su interior; puede no ser así, insisto, pero es agradable engañarse a uno mismo y decirse que lo feo siempre esconde lo bueno. Buscar el equilibrio entre lo bueno y lo bello podría ser un objetivo de por vida.
Cuando comento a alguien que estoy escribiendo un diario, me suele responder: «Eso está muy bien. Todo el mundo debería llevar uno.» Cuando le digo que es un diario público, contesta: «Oh.»
Una chica lee mientras se toca repetidamente el pelo. ¿Qué hacer con las manos mientras se está con un libro? Tiene un bloc de notas a su lado y va escribiendo mientras hace equilibrios con un codo para mantener el libro abierto. El acto de leer es una gran intriga. Hoy, incluso un misterio irresoluble.

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