(Diario de adolescencia) 8 de enero de 2017



Si el día veintiocho I me mintió, fue el día treinta cuando tuiteé: quizá las verdades a medias pesan más que las mentiras, ya que quien las dice tiene la consciencia más aparentemente limpia que un mentiroso. Me olía algo. Es la misma intuición con la que, días antes de que P me dijera que había conocido a un chico, escribí una nota que decía: pediría a Dios que me hiciera dejarte de amar antes de que tú lo hagas.

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