(Diario de adolescencia) 4 de diciembre de 2016



Metzger sobre los prejuicios. I me pide que lea el libro de ese autor porque lo trató en la asignatura de Teoría de la Comunicación y cree que define el comportamiento de F, uno de mis mejores amigos, que conoció el otro día. Discutimos sobre el miedo que tengo a que rompa conmigo y tomamos dos copas de champán en El Cercle. Es por la tarde. Después, me reúno con el divino Aleix y me voy con él a Sala Apolo. Ruidosa decepción: quiero jugar a las miradas con algún hombre pero todos son mayores y pasan de mí. Quisiera ser tan juguetón como me imagino que I lo es con otros chicos. Debería confiar más en él. Idea: si siento la necesidad de coquetear con otros chicos estando con él es porque la incertidumbre de que él esté haciendo lo mismo me mata, me fulmina. Una cantidad excesiva de chicos se le acercan a diario y se le insinúan; no sé cómo luchar contra ellos; por más que me esfuerzo, mi cerebro ignora que I los rechaza y acepta el hecho de que son muchos, guapos y ajenos a mí.

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