(Diario de adolescencia) 30 de noviembre de 2016



He oído más de una vez comentarios que ponían el uso de la imaginación por encima del uso de la experiencia propia, en la literatura. Obviando el hecho de que sin imaginación no serían posibles ni las obras literarias de no ficción (puesto que la construcción artística se basa en la articulación de una materia prima en relación con el objetivo que se pretende conseguir. Siempre.), la autobiografía no es una opción acomodaticia. Es, por el contrario, un gesto valiente. No hay razón para creer que la experiencia del autor no pueda ser su mejor fuente narrativa, ya que, en la mayoría de los casos, los escritores del yo parten de su propia realidad porque creen que la verdad de los hechos que cuentan les legitima; encontrarían la ficción demasiado gratuita.

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