(Diario de adolescencia) 29 de julio de 2017



Descorro la cortina de mi ventana y un hombre que pasa por la calle me mira. Clavo los ojos en él. Cambia de acera y desaparece. Casi no he salido en todo el día. He leído, aunque he leído poco y mal. Me he duchado dos veces. Hoy es el último día de Les Santes, la fiesta mayor de Mataró; a medianoche, iré con Maria y Paula a ver cómo lanzan unos petardos por darla por terminada; también iremos a los últimos conciertos. Son las nueve de la noche y he tomado un quinto café para aguantar hasta las seis de la mañana. Si me acuesto tan tarde, me tendré que levantar a la hora del almuerzo, ¿no? La mañana quedará desperdiciada. Bueno. Anoche no salí, hoy me he despertado pronto y apenas he escrito nada; quizá lo más importante para trabajar sea poner voluntad y atención a lo que se hace, y no contar con un horario impecable. Necesito disciplina para escribir, ¿pero de qué me sirve mantener una disciplina si lo que después escribo es lo que es?
Vamos a tomar unas birras a la taberna Serengeti primero. Como que Maria y Paula salieron ayer, están agotadas. Preveo que la noche terminará pronto. ¿De qué me habrá servido el quinto café?
Vemos cómo lanzan los fuegos artificiales. Todos son de un color dorado o quizá oro blanco; hacia el final, también explotan algunos verde y rosa que desentonan con la magnificencia de catedral de los anteriores. Parecen universos separándose después de haber escalado hasta el cielo; es un espectáculo algo triste. El suelo tiembla, nuestros pechos tiemblan. La última traca deja a todo el mundo boquiabierto, aunque es exactamente lo mismo que vemos cada año. Las tradiciones consisten en organizar una celebración en círculo como si siempre fuese algo nuevo; se tiene que ser olvidadizo para seguir sorprendiéndose por lo mismo a medida que pasan los años. Poco más tarde, volvemos a casa; el estado de ánimo general no está como para ir a conciertos de versiones. Estoy en la cama antes de las dos. Me alienta pensar que no perderé el día de mañana y tal vez escriba, tal vez haga algo bueno, tal vez consiga dar un poco de sentido a todo esto. Cierro los ojos sonriendo. Al cabo de unos minutos, compruebo que no me dormiré por el jodido quinto café.

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