(Diario de adolescencia) 27 de junio de 2017



Mañana desperdiciada entre el gimnasio y la peluquería. Por la tarde, voy a ver a Karl Ove Knausgård en el CCCB, donde charlará con un periodista. La cola de gente en la entrada es imponente: ¿desde cuándo tiene tantos lectores en este país? Allí mismo me encuentro a Gabriel Ventura. Hablamos de diferentes temas y nos sentamos juntos: considera que es más fácil que un pintor se drogue para trabajar que no que lo haga un escritor; es una cuestión de fisicidad.
«Para escribir sobre tus seres queridos, debes negociar.», dice. No entiendo cómo se sostiene su tupé. Dice que su último libro trata de objetos en un rango de igualdad, sin jerarquías que separen un cepillo de dientes de algo más elevado: esto que cuenta perfecto, es el lado femenino de este autor.

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