(Diario de adolescencia) 26 de marzo de 2016



Saint-Paul-de-Vence y Niza, hoy. En la primera, he visitado la tumba de Chagall y he curioseado con las inscripciones en piedra que algunos visitantes dejaron allí. Ver comentarios como un sencillo «Merci» da en qué pensar. ¿Qué importancia ha tenido este artista en la vida de algunos espectadores de sus obras? ¿Cuántos son deudores suyos, en la manera en que entendemos eso que hacen, la estética de su vida, etcétera? En circunstancias como estas, un agradecimiento no se da si no se tienen buenas razones; sonrío al pensar en que algunos admiradores tienen más presentes a algunos ídolos muertos que las propias familias de estos segundos. Llego al hotel.

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