(Diario de adolescencia) 26 de junio de 2016



Mañana hará diez días que empecé a escribir Los dieciocho son un mito y tan solo llevo dos mil setenta y cinco palabras. No es algo que me preocupe, pero tampoco soy de la opinión que un trabajo tan reposado vaya a darme mejores frutos que los que obtuve el pasado año con Los paseos, novela que fue el resultado de un trabajo metódico y seguro. Me falta la disciplina con la que creé algunas obras en dos mil quince y me sobra una dispersión que solo puede venir dada por el enamoramiento.

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