(Diario de adolescencia) 25 de diciembre de 2016



A las ocho, me voy al bosque, a Dosrius, con papá y mi abuelo. El día es gris y frío, pero no hace nada de viento. Ataques de estornudos continuos.
Veo L’Histoire d’Adèle H., dirigida por Truffaut. La protagonista es una heroína capaz de lo imposible con tal de obtener el amor de un hombre que ya no está interesado en ella.
Comida familiar en el piso de mis abuelos. Somos seis comensales. Poca conversación, hasta que empieza a hablar mi hermano. Como tan solo bombones y ya me siento mareado.
Me paso la tarde leyendo a D. H. Lawrence. Me doy asco a mí mismo porque lo único que hago es tragar, tragar, tragar… ¿En días como hoy, dónde está mi motor creativo?
Veo Journal d’un curé de champagne, dirigida por Robert Bresson. Un hombre débil ante las adversidades de la vida y la mayor adversidad: el hecho mismo de vivir. Se habla de un pobre cura que recibe la hostilidad de la gente sin merecérsela. Continuamente se pregunta el porqué de esa hostilidad. Y bien: nos encontramos con la misma situación inexplicable que en Internet, donde el odio es algo diario y normal.

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