(Diario de adolescencia) 23 de septiembre de 2016



Vivo en busca de un método que me permita levantarme cada mañana a una hora determinada, escribir un número concreto de páginas y acostarme cada noche a otra hora determinada. Sin embargo, mis circunstancias se mueven más de lo que podría desear; no hay manera de mantener un método en un mundo de aguas que siempre se renuevan.
En el pasado, definí el sentido de mi vida: escribir. Aun así, he acabado por darme cuenta de que el tiempo pasa demasiado lento como para ocuparlo con una sola actividad. Debo buscar algo más. Creo que me estoy llenando de vacío desde hace demasiado tiempo.

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