(Diario de adolescencia) 23 de diciembre de 2016



Me paso la mañana leyendo a D. H. Lawrence.
A las tres y pico de la tarde, salgo para Barcelona. He quedado con A a las cuatro, para tomar unos cafés. Me desesperó verlo entristecido el último domingo; F no quiere iniciar ninguna relación con él y le dolió que se lo dijese con bastante crudeza. En fin, no sé de qué otra forma podría haberlo hecho; aunque F fue claro y tajante en su negativa a volver al amor, A guardó unas esperanzas falsas durante los primeros días de esta semana.
Noto a A alegre y todavía esperanzado. Buscamos, en mi historial de conversaciones con F, aquellas en las que hablábamos sobre él: notamos un pequeño indicio de atracción.
Tomo unas copas con I en la terraza del hotel Pódium.
Cena de Navidad con los putti. Ariadna y Laia discuten. Fumamos demasiado. Como en exceso y luego no puedo beber ni una gota de ron. Regreso a las cuatro a Mataró. Llego a las cinco a casa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario