(Diario de adolescencia) 23 de diciembre de 2015



Esta mañana, me he despertado en Barcelona por segunda vez en mi vida. No acabo de entender la gracia de la forma que tienen los de aquí de divertirse, solo emborrachándose, sin ninguna discoteca que les haga de templo; me sirve igualmente para distraerme, estos días vacíos. Siempre me cuesta llenar de entretenimiento las vacaciones de Navidad. Se me hace difícil no comparar el estilo de vida que llevo con el de otras personas más sociables. Toda mi familia y amigos se ponen de acuerdo para hablarme de emociones que el resto del año parecerían soterradas. En definitiva, son tiempos de acercarse a los demás, aunque no sea cuando más me apetezca hacerlo.

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