(Diario de adolescencia) 23 de agosto de 2015



Día de estudio para mi treball de recerca sobre la escritura femenina y la mujer que se dedica a la literatura en España hoy en día. Estoy tan convencido de que no aportaré nada a un tema sobre el que tantas estudiosas han dado vueltas que, de vez en cuando, siento como si me desmayara mientras leo. Es el desaliento, no sé. O que he comido poco... más poco de lo normal, matizo. En realidad como en cantidades que no son normales para alguien de mi edad. Adoro la fruta, devoro piezas y racimos de tres en tres; es doloroso que siempre sea la temporada de alguna fruta, porque eso significa que siempre hay algo que puedo llevarme a la boca. Cada cosa que mastico es un peso de metal en mi estómago. Lo peor viene después de los almuerzos, cuando me siento acalorado y, para mayor ahogo, empachado.
Ayer acabé Los paseos por la frontera. Justo después de poner el punto final, me descargué una canción para órgano y me emocioné mirando por la ventana. Ahora son dos los manuscritos de novela que tengo para entregar a algún editor: Belleza tangerina y esto.

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