(Diario de adolescencia) 21 de diciembre de 2015



Hoy termino las clases hasta enero. No hay previsión de tiempo libre. Tendré que seguir zambullido en el tema del treball de recerca, que, a pesar de que me ha traído momentos de investigación interesante, empieza a repetírseme en la cabeza como si fuera un péndulo que siempre viniera y se fuera.
Me preocupa que no aparezca el día en que vea un tema que me apasione tanto como para empezar a investigarlo y no acabar nunca. Sí, creo que es un miedo comprensible. Todos queremos sabernos expertos en algo. Incluso los que no están metidos en el mundo académico esperan que se les reconozcan unos conocimientos que nadie más tenga.

Dedicarme al periodismo quizá me daría la oportunidad contraria: saber un poco de todo, no saber mucho de nada. Aunque no fuera algo desesperante, seguiría necesitando unas rocas de conocimiento que dieran estabilidad a los guijarros que son el bagaje acumulado.

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