(Diario de adolescencia) 20 de junio de 2016



Perdón por no escribir. He estado demasiado ocupado durmiendo a duras penas, comiendo poco, desconcentrándome tanto a la hora de leer como de escribir, sonriendo en público (mi hermano, durante una comida, el sábado pasado, se quedó mirándome mientras leía un mensaje al móvil y me tapaba la boca), abrazando con más fruición que la primera vez, dejando de pensar en la literatura y cediéndole espacio en mi cabeza, escuchando la música de la que me habla, revisando a diario su Instagram para ver qué hay de nuevo, comentándole a mis amigas cómo me siento y qué miedos me embotan.

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