(Diario de adolescencia) 20 de febrero de 2017



«Echaré de menos el bienestar de este momento», me dije ayer por la tarde. Había ido a casa de Francisco para ver una película y acabamos acostándonos. Su cama a tocar del suelo, sus gatos, su televisor, sus gafas de montura dorada… Tuve todo eso y me sentí afortunado.
La experiencia no tuvo nada de parecido con la de ese Xavier, esa bestia. Concluyo que el sentimiento del amor es necesario para que el sexo no esté vacío. No sentía ningún tipo de amor hacia Xavier; ahora, recuerdo el momento en que hicimos el amor con asco. Sentía, en cambio, un gran amor hacia mi amigo Francisco, aunque nunca me habría imaginado a mí mismo en la cama con él.
Hoy, he vuelto a hablar con E porque me ha enviado un mensaje. Debo ir con cuidado.

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