(Diario de adolescencia) 2 de agosto de 2015



Demasiado tiempo sin escribir en este diario. Llevo una rutina fija con la novela Los paseos por la frontera: escribo cinco páginas al día, quizás alguna vez seis, nunca menos.
Voy haciendo camino, sin prisas, de una manera más artesanal a la manera de cuando escribo relatos. Escribo dos páginas y media después de desayunar y dos páginas y media después de almorzar; la digestión me obliga a estarme quieto frente el escritorio. Aunque eso no sea un problema. Luego, me pongo con el estudio del feminismo y la literatura femenina actual, tema sobre el que estoy haciendo mi treball de recerca para el bachillerato. En realidad, voy bastante atrasado. Tendré que aplicarme más. El verano me está sabiendo a poco, pero la culpa es mía. Entre fiestas mayores y las noches que salgo, he roto la rutina que llevaba durante el curso. Tendré que poner un grafiti en la pared de mi cuarto que diga: ¡Disciplina, leches!

No hay comentarios:

Publicar un comentario