(Diario de adolescencia) 19 de enero de 2017



La simplicidad, la sobriedad, la sencillez… Todo eso sigue un orden realmente artificial, en el arte. Es un orden, una organización puramente cultural. El caos y lo esotérico, en cambio, plasman en mayor medida lo natural en la realidad: la pluralidad y complejidad. Sin embargo, si prefiero la primera opción, eso es porque hay algo en mi intuición que me dice que es el camino a seguir. Es lo mismo que hay en mi intuición y que me da una vaga idea de qué es la buena fe.
Mañana de estudio. Estudio poco. Tengo miedo del examen de mañana; demasiadas cosas pueden salir mal.
Dolor de cervicales terrible. Esta mañana, incluso me he mareado y me he tenido que volver a la cama. Tal vez venga de esa rutina que llevo: tres horas de bici estática y una hora de pesas al día. Los resultados tampoco son visibles.
Quizá esté haciendo el tonto. La dichosa rutina de la bici estática debe llevar en mi vida desde dos mil catorce ―en un principio, me servía para demostrarme a mí mismo mi fuerza de voluntad.

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