(Diario de adolescencia) 19 de agosto de 2016



No sé cuántas personas van a estar de acuerdo con esto: el juego del amor consiste en salir, inconscientemente o más bien sonámbulamente, en busca de algo tan intangible que no puede valorarse ni en función de las reacciones nerviosas que nos produce.
Deduzco, desde un principio, que no van a estar de acuerdo conmigo aquellos que hayan encontrado un amor tan perdurable que no les quepa duda de que es eterno. Sin embargo, si estas personas hablaran con algún yo de su pasado, confirmarían que también pasaron por la fase de esta búsqueda desesperada aunque soportable, vana aunque revitalizadora.
No he acabado de curarme de un desengaño que ya caigo de nuevo en el enamoramiento. O eso empiezo a creer. Será que no aprendo.

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