jueves, 18 de agosto de 2016

(Diario de adolescencia) 18 de agosto de 2016



Me cuesta más que nunca escribir. He perdido la práctica, el empeño necesario para abrir el ordenador portátil en cualquier situación y sumergirme en las palabras pese a que el mundo exterior me pida a gritos que lo atienda. En ese sentido, me siento débil, falto de voluntad, en pecado… No sé: el año pasado, por estas fechas, estaba viajando por Rumanía y no me era ningún problema ponerme a escribir fueran como fueran las condiciones exteriores. La diferencia con el momento actual es puramente sentimental; mientras que entonces me dominaba una gran esperanza en los valores como la constancia y la perseverancia, ahora me falta fe para todo ello; me falta tanta fe que caigo, sin nada a lo que aferrarme, en la vaguedad, la grosería… todo eso que me ha avergonzado durante mucho tiempo.

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