(Diario de adolescencia) 17 de febrero de 2017



Por la mañana, voy al Cercle d’Escriptura i Crítica y, a continuación, me doy prisas para almorzar con mi madre en el hospital. Paso poco rato allí. Salgo para Fnac L’illa y llego caminando. Compro un libro. Sigo caminando por la Diagonal y empiezo a descender por las calles del Eixample hasta Carrer Mallorca. Entro en La Central y me compro otro libro. Adoro este paseo; estoy solo y puedo pensar más libremente que nunca. Asocio este momento al momento antes de que conociese a I, cuando aún no había tenido pareja nunca y mi relación con las demás personas era muy débil.
En casa, me paso tres horas leyendo a Rodoreda y a Pla. Diez de la noche. Ceno algo rápido. P se ha ido de viaje, así que estoy solo en casa. Paso los pasajes de mi diario del cuaderno al ordenador: ¿cómo pude estar tan engañado con I? ¿Cómo podía pedir a gritos que no me olvidase? Hoy por hoy, me da una gran pereza el simple hecho de hablar con él.

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