(Diario de adolescencia) 15 de julio de 2017



Leo «Recuerdo navideño», de Truman Capote, que me llena de ternura. Me emociono al llegar a la última página a la vez que sonrío. No, nada se ha roto dentro de mí en las últimas semanas ―nada que no estuviera roto antes, quiero decir.
Hoy me ha dado por pensar en mi niñez. Estaba seguro de que sería un hombre hecho y derecho hasta que vi que me atraían los chicos. Me angustié al pensar que eso me impediría llevar la vida que había deseado hasta entonces: una vida normal, una vida feliz. Empecé a interesarme por la contracultura, por los márgenes, porque no creía que tuviera derecho a la cultura normativa.
Esta mañana, papá me ha preguntado por la literatura castellana que he leído y me ha gustado. Ahora, a las once de la noche, miro hacia mi estantería y me doy cuenta de que la mayoría de libros en castellano que he leído son traducciones. ¿Qué con qué me quedo de la literatura castellana? Con María Yuste, Miguel de Unamuno y Luna Miguel.

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