(Diario de adolescencia) 14 de enero de 2017



Quizá a los padres no se les deba reprochar que aleccionen a sus hijos diciéndoles lo que tienen y lo que no tienen que hacer. Se les debería reprochar que transmitan ciertos conocimientos (a veces éticos, sí) a sus hijos sin la ternura suficiente. Creo ver, en toda transmisión de conocimiento, algo de ternura.

Por mayor que sea mi intención de ser sincero, siento que siempre escondo los pensamientos más íntimos que tengo sobre alguien. Eso no se debe a que en realidad no pretenda ser sincero, sino que la sinceridad, para mí, lejos de significar «decir las cosas en su totalidad», significa «decir las cosas en el momento oportuno». Contarlo todo no solo es imposible, sino que también puede perjudicar.

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