(Diario de adolescencia) 14 de agosto de 2016



Anoche dormí en San Remo y, hoy, a las 7.45 a.m., he salido en dirección a Cinque Terre. Voy con mis padres, en autobús, junto a un grupo turístico de muy pocas personas (diecisiete, para concretar, lo que significa una cifra muy pobre para este tipo de viajes organizados). Lo que más he disfrutado hasta el momento son los silencios de las cenas y comidas, acompañados de pequeños platos de alimentos contundentes, poco aliñados y en su mayoría crudos o casi crudos. Si esta es la dieta que siguen los nativos, querría quedármela para mí. Las digestiones son aceptables, mucho más que en casa o en ciertos restaurantes caseros españoles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario