(Diario de adolescencia) 13 de diciembre de 2016



Me despierto a las seis. Desayuno. Considero que no hay suficiente tiempo para escribir si no me he levantado a las cinco. Enciendo el ordenador y paso algunos apuntes a limpio. A las nueve y media, clase de Literatura. Clase de Gramática Normativa del Español. Me salto Llengua Catalana I y me voy al café Muccis con M: dos cafés con leche y una conversación sobre el protestantismo, sus ataques de epilepsia, las creencias de brujería de Sudamérica (tiene familia en Colombia), etc. Almuerzo en Mataró. Leo a Beauvoir. Vuelvo a Barcelona y, a las siete y media, me planto con M en la inauguración de la exposición Now, remember, de pinturas de Guim Tió. Sobre las obras: la mayoría son retratos con los que parece que se haya querido expresar algo que el rostro humano no podría expresar de por sí. Desde las seis, no recibo ningún mensaje de I. M bebe una copa de vino y otra de cava y yo, una copa de vino (y un cuarto del que ha sobrado en la suya) y otra de cava; eran gratis y el cava estaba buenísimo, muy vibrante. Saludamos a Guim Tió ―hace cinco años, había sido monitor de comedor en el colegio donde estudiaba M, Súnion. Saludo a Conrad Roset. Salimos y M, visiblemente contenta, me pregunta si no querría follar con ella. «Es que soy muy gay», le respondo. Cojo el autobús a Mataró. A las diez y veinticinco, ya estoy en la cama; despertador puesto a las cinco.

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