(Diario de adolescencia) 11 de diciembre de 2016



Me despierto a las siete. Por la hora que es, ya no me pongo a escribir. Necesito rehacer mi rutina novelística: levantarme a las cinco y acostarme pronto. Mucho trabajo de la universidad atrasado. Será una mañana complicada.
Escribo un artículo sobre Gabriela Zea Nadal e investigo sobre ella. Entrevistó a Xavier Rubert de Ventós y este le dio respuestas espléndidas. Por ejemplo: «És veritat que sí que pots tractar-te a tu mateix com un resultat, deixar-te ser i observar detingudament les teves reaccions (no és feina fàcil) per trobar els teus camins.» Contraponer, a la incertidumbre del futuro, una valentía tal, una voluntad de actuar. Pienso en estas palabras en relación a las de Sartre que leí ayer.
En la entrevista que le concedió Rafael Argullol, descubro una definición del Eixample que me parece exquisita: «L’Eixample representa el seny, la llum, la voluntat d’ordre.» I quiere irse a vivir a Madrid pronto para poder «despegar sus alas» mientras que yo solo deseo mudarme, pronto, al Eixample barcelonés. Me recuerda a P, quien me hablaba de sus ganas de irse a estudiar música a Berlín para ser libre, ser él mismo; el día que me lo dijo, empecé a desencantarme. Con I, me ha pasado algo similar, aunque es menos rotundo con sus decisiones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario