(Diario de adolescencia) 10 de julio de 2017



Cojo el autobús por la mañana. Voy a buscar un encargo a los proveedores de mis padres en Barcelona. Las mañanas de esta ciudad son milagrosas, aunque podría llegar a decir que lo son en cualquier sitio: la luz travesando los plátanos (¿son plátanos?) de Passeig Sant Joan me invita a hacer fotos, pero luego recuerdo la mala calidad de la cámara de mi móvil y paso.

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