(Diario de adolescencia) 7 de agosto de 2014



Ser el pequeño de la familia, el último en llegar a la fiesta y el más prescindible de todos. No me gusta ser pesimista, ni escribir desde o sobre mi tristeza, pero es que solo me veo con humor para abrir este diario en ese estado.
Toda mi familia es mayor que yo, toda. Por lo tanto, siempre me he encontrado con que estaba rodeado de adultos, personas con experiencia y proyectos. Esto ha hecho de mí alguien precoz en algunos aspectos, pero también ha hecho que me sintiera decepcionado cuando no tenía que estar decepcionado. ¿Por qué? Pues porque veía todo mi entorno progresando, dado pasos de gigante. Mientras, yo era incapaz de hacer nada, ayudar en nada, servir para nada. En definitiva, el pequeño e inútil de la casa, c’est moi!

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