(Diario de adolescencia) 6 de septiembre de 2013, por la mañana



Me anunciaron mis padres que Marga iba a pasar un par de años en Mali, dando clases de pintura a los muchachos de ese lugar que desconozco tan bien.
Aún tiene la caja de pinturas y los aceites que olvidé en su estudio la última vez que fui, además de algún que otro lienzo en blanco. La llamé ayer mismo para preguntarle el día en que podía ir a recoger todo ese material, pero ella respondió que no me preocupara, que ya lo llevaría ella misma a la mercería de mis padres en cuando tuviera un minuto.

Me da pena saber que tendré que esperar un par de años para volver a ver una exposición suya o tener noticias sobre ella. No hay duda alguna: es una gran artista.

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