(Diario de adolescencia) 4 de febrero de 2014



Siento que he dado un paso hacia una nueva faceta de mí mismo, como si me hubiera liberado de las tensiones que antes tenía con mi actitud, mi pose y (¿por qué no?) mis textos. Ser natural es más difícil de lo que parece, pero no por ello es imposible.
¿Nuestra naturaleza es la de ser naturales? No lo sé, tampoco quiero dar una respuesta ahora. Este es otro pasaje de mi diario, no un texto filosófico o algo por el estilo.
He decidido que me dedicaré a escribir literatura más centrada en las historias que en la filosofía y el pensamiento hasta que esté preparado para afrontar los temas que abarca con un lenguaje llano y unas tramas sobre las que tenga mayor dominio. Esto último suena bastante a mi yo más pedante, ¿verdad? Me da igual. Escribiré sobre lo que me venga a la punta de la lengua en el momento de teclearlo, no sobre lo que algunas personas quieren que escriba. No me preocuparé por cosas insignificantes y, en cambio, me preocuparé más por la originalidad, la belleza estética (en realidad estos dos siempre han estado presentes en mis escritos), entre otros. 

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