(Diario de adolescencia) 27 de diciembre de 2013. Once de la noche



Sabía que la adolescencia sería una fase cruda cuanto a sentimientos y cambios, pero no era consciente de hasta qué punto. El reloj de pared del comedor ya ha cantado las once y, por cada golpe estridente y metálico, yo me derrumbo más. Estoy cansado, agotado de trabajar viendo recompensas miserables.
Los comentarios del último vídeo que publiqué en Internet ardían. No entiendo esa necesidad de ser cruel y atacar a personas que solo intentan compartir su visión.

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