(Diario de adolescencia) 26 de febrero de 2014



Hoy ha sido miércoles, así que me he vestido de negro. Cada vez me estoy encariñando más con esa tontería que me inventé para un poema. De hecho, algunas amigas mías ya se han unido a la moda del vestir de negro los miércoles. No dejaré de gritar mi poema a los cuatro vientos hasta que mi clase parezca una bandada de cuervos colgados de un hilo eléctrico.
Al publicar el poema en Internet, nadie me hizo ni caso, pero cada vez más seguidores se están subiendo al carro. Ya estoy pensando en llevar a estampar una camiseta o sudadera negra con la frase: «On Wednesdays, we wear black.»
He empezado a notar cómo mis textos se vuelven cada vez más sencillos, como si los estuviera descafeinando. Siento que estoy mejorando y que toda esa pedantería que se olía en mis relatos está cada vez más lejos. Tampoco creo que estas reflexiones e historias puedan tener ningún interés, pero eso es un tema que ya trataré en otro cuaderno.

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