(Diario de adolescencia) 24 de agosto de 2014. Mediodía



Para escribir esta novela sigo un proceso muy sencillo: escribir capítulo, corregirlo, escribir capítulo, corregirlo… Corregir es casi más importante que escribir (menos para los escritores que, como Kerouac, improvisan). Y es que corregir, en sí, es muy, muy pesado. Por eso he intentado equilibrarlo intercalando la escritura con la corrección. Si no, ya estaría muerto de aburrimiento.

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