(Diario de adolescencia) 23 de junio de 2013



Debería empezar a practicar mi caligrafía con la pluma que mis padres me regalaron en Navidad, por si algún día hay escasez de bolígrafos, o de teclados, o de talentos, ¿quién sabe? Sin duda, debió ser dura la tarea del escritor de antaño, que se veía obligado a emplear la pluma a falta de otros recursos, y no como en la actualidad, que se utiliza para fomentar la pedantería y la pomposidad de algunos entre los que, desafortunadamente, me cuento. Dejando estas razones a un lado, la escritura a pluma es todo un arte, como el dibujo con la misma técnica.

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