(Diario de adolescencia) 20 de febrero de 2015



Podría hacer un cuaderno de trabajo por cada uno de mis proyectos, en el que escribiera sobre mis impresiones y los avances que fuera haciendo. Eso estaría muy bien, pero, siempre que me lo planteo, también se me ocurre que sería demasiado complaciente y autocomplaciente. Serviría para que aquellos que creen que todo lo que escribo tiene un sentido simbólico se reafirmasen. Y es que un cuaderno de trabajo sería como ir a un tribunal a responder por cada una de las palabras que hay en mis obras.
Seguiré pensando en ello. Si encuentro la forma de encarar un cuaderno de trabajo sin que influencie al lector, entonces me lanzaré a la aventura.

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